
No es famoso, ni conocido por el gran público, pero es uno de los referentes intelectuales y éticos de más nivel que tenemos en España.
Emilio Lledó (Sevilla, 1927), filósofo, académico, profesor universitario de Historia de la Filosofía y escritor, ha recibido el Premio Princesa de Asturias en reconocimiento a su fructífera y larga trayectoria intelectual. Y sin embargo: “no me gusta decir que soy un filósofo; quiero pensar que he sido un funcionario de la filosofía. Alguien que ha sido muy feliz dando clase y que ha disfrutado muchísimo comunicando lo poco que sabía”
Hemos recopilado algunas frases de diversas entrevistas que nos deberían hacer pensar:
Sobre sus discípulos en su labor de enseñanza:
“Con que muestren curiosidad y pasión, me vale. Pocas veces he visto tanta como la que me demostraban los emigrantes andaluces que llegaban a Alemania en los años 50. Entonces yo estaba dando clases en Heidelberg y les enseñaba gramática del idioma en el que se tenían que desenvolver. No sabes cómo lo agradecían. Más cuando nadie les había instruido jamás en gramática española”
Sobre la importancia y utilidad de la filosofía:
“La Filosofía ofrece herramientas y bagaje para pensar de manera amena lo que uno acabe opinando. La filosofía, como el río de Heráclito, fluye con cada momento y nos enseña a interpretar la sociedad en que vivimos. Yo la recomiendo ahora a cualquier joven más que nunca”.
Sobre el tipo de enseñanza o educación que predomina en España:
"Sí, es que ese tipo de enseñanza, a la que yo llamo “asignaturesca”, es la enseñanza del aprendizaje. Yo creo que el aprendizaje no es importante, sobre todo ahora que tenemos tantos medios de conocimiento e información. Lo importante es crear libertad intelectual y capacidad de pensar. Se habla muchísimo de la libertad de expresión, pero en mi opinión lo importante es la libertad de pensamiento: tener que pensar, saber qué pensar y no tener la mente aglutinada con pequeños coágulos que no te permiten entender, mirar o interpretar. La enseñanza tiene que ser ese estímulo continuo entre el profesor y el alumno.
Sobre las crisis y sus remedios:
"Igual que hay una crisis económica, hay una crisis mental. Y hay una crisis de juicio, de criterio. Pero al mismo tiempo la crisis es estimulante y creadora y abre nuevos horizontes. Tenemos que darnos cuenta de la fuerza de la cultura, y hacer ver su importancia. Lo he dicho varias veces. La economía es muy importante, qué duda cabe, como lo es la salud, y como lo son, por tanto, los médicos, pero lo verdaderamente productivo, incluso en cuanto a riqueza material, es la mente. Es la cultura, es la capacidad de inventar y de crear. Hay que hacer que los jóvenes amen la cultura y la lectura".
La enfermedad de nuestro tiempo:
"La ignorancia, creo, y quizás también la poca reflexión y el descuido del lenguaje. Pero sobre todo la ignorancia y lo atrevida que es. Esto lo observo en determinados políticos. Es como si el poder les diera la facultad de hacer y decir cualquier cosa, aun sin tener la menor idea de lo que están haciendo y diciendo".
Sobre la política como servicio público:
"En La República de Platón y en La política de Aristóteles se dice que la salvación de los Estados, de los pueblos y de las naciones se da a través de la decencia y de la cultura. Esta no es una frase antigua, vale hoy. ¿Cómo va a defender lo público alguien que solo está pensando en lo privado y en lo de sus "amigantes"? Y me gusta esa palabra, "amigantes", porque consuena con mangante."
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