domingo, 7 de diciembre de 2014

Ciega, sorda, tartamuda

He releido algunas entradas antiguas de este blog y ¡joder!... ¡qué bien escribía! No me reconozco ni yo. Visto así, en la distancia, me he preguntado ¿Y por qué lo dejé? Una de las respuestas está en las miguitas que fuí dejando en varias de aquellas entradas, y por fin, en la de mayo de este año. La otra, es que no quise ver que necesitaba escribir. He estado ciega mucho tiempo.
Y eso que me lo dijeron algunas personas: amigos, familia e incluso Marga, una terapeuta con la que hablaba  -graciasgracias Marga, al cabo de los años-. Obviamente, no les hice caso.
La cosa es que se me trababan los pensamientos y las palabras. No se puede vivir con miedo a lo que más quieres.  

2 comentarios:

Mamen Afrikia dijo...

Disfrutaaaa ! :D
Nunca es tarde si la dicha es buena !!
:*

Paloma Ortega dijo...

Eso estoy haciendo, Mamen! Me paso el día de la felicidad a la angustia, un estado un poco extraño...

Bsss!